Son las economías humanas las que se apoyan en los sistemas
Entrevista a Jorge Riechmann, poeta, filósofo y autor de ensayos sobre economía y política ecológica
Un paseo por el barrio de las galerías cubiertas.
Son las economías humanas las que se apoyan en los sistemas
Entrevista a Jorge Riechmann, poeta, filósofo y autor de ensayos sobre economía y política ecológica

En un concierto de ideología de extrema derecha se repartieron unas camisetas de regalo con un mensaje oculto, en las mismas podía leerse “Hardcore Rebellen” (rebeldes hardcore) y tenía una carabela e iconografía neo-nazi, pero resulta que, después de lavarse la imagen cambiaba pudiéndose leer “si tu camiseta pudo, tú tambien puedes” y el logo y la dirección de contacto de Exit Deutshcland, una asociación que brinda ayuda a gente que quiere abandonar los grupos de extrema derecha.
Ok, a cumplir consignas. Lo bueno es que no sólo son placenteras, sino especialemnte divertidas. Así es como funciona la creatividad, no coincido, en parte, con @Madhmax cuando dice “#reinv2010 Hay dos formas de impedir #pensar a un ser humano: 1 obligarle a trabajar sin descanso; 2 obligarle a divertirse sin interrupción”. Es decir, conicidiría plenamente terminando el twitt en “obligarle”. Conincidiría a medias en “trabajar sin interrupción”. Y desacuerdo totalmente en “divertirse sin interrupción”. Es que los pensamientos interesantes surgen en momentos divertidos, querido @Madhmax, sólo que muchas veces confundimos la estupidez con la diversión. La reinvención, seguramente, no podrá saltarse el rediseño y la reconstrucción de los entornos laborales y educativos para convertirlos en espacios realmente divertidos. Las nuevas consignas y objetivos tienen que ser divertidos así como la nueva manera de hacer las cosas. Sí señores, me he divertido mucho buscando mi nombre en Google, nadie me obligó, fue sólo una consigna, y mientras lo hice he pensado en muchas cosas.
No es la primera vez que lo hago, divertirme y googlearme -me encantan todas las acepciones del verbo googlear. Aunque confieso que tendré que acostumbrarme a compartir el espacio con nuevos tocayos que van apareciendo. Es que antes yo sólo era quién le había quitado la novia al mismísimo Elvis Presley. La conocí en Las Vegas en el verano del ‘56 y al año siguiente ya estábamos casados.¿No me creen? De verdad. Y no lo digo yo, lo dicen en esta reseña del libro “Elvis: in the twilight of memory”: “June dated Fabian Taranto and became engaged. She met Elvis in March 1957 to break off their relationship, and married Fabian on June 1st 1957”.
Ja ja, ¡a qué pocos tienen un tocayo tan interesante! Lo cierto es que desde la última vez, creo que fue hace más de un año, también apareció un Fabián Taranto en Tucumán, lo curioso es que, además, se llama también Héctor, como era mi padre. Quizás con este tal vez tengamos algún pasado común, bueno, quién te dice que mi bisabuelo italiano, o su hermano, o su… no haya dejado alguna semillita que terminó en Las Vegas.
Pero vamos a este Fabián, quien escribe ahora mismo en el blog. Diseñador gráfico, nacido un 25 de agosto de 1968 en el Sanatorio Norte del barrio de Belgrano y que, un buen día, lanzó una piedrita sobre el entonces inexistente Google Maps, y fue a parar a Barcelona. De este hay bastante información, más de lo que me esperaba. Por supuesto, como primer resultado de la búsqueda, su perfil profesional de Linkedin. Esas cosas que hace Google para que nuestra primera imagen sea seria y digna de ver por el personal de turno de un departamento de Recursos Humanos. Luego ya caemos en ADN - Artists Network Database con información desactualizada y links que no conducen a ningún lado. La página de contacto de mi empresa, luego Academia.edu, un lugar que tengo totalmente descuidado, pero en el que creo y recomiendo mucho a toda persona vinculada al ámbito académico, y un poquito más abajo, una bonita entrevista que me hicieron en 2006 desde el portal educ.ar a raíz de mi obra de net-art Búsqueda en proceso. Aquí me encuentro con una verdadera sorpresa, pensaba que este proyecto había pasado mucho más desapercibido, y resulta que no es así. Interzona, Netart Latino, y algunas otras webs sobre arte crítico guardaron un registro. Recuerdo que en ese proyecto trabajé muchas horas, me angustié bastante, no era para menos, ya que visualizaba información de una base de datos de 10.000 fichas sobre desaparecidos en la dictadura militar y unos 2.500 sobre represores. Pero también me divertí, el 24 de marzo de 2006, en conmemoración con el 30mo. aniversario del golpe militar, todas las consultas que se hicieron a la web dispararon mails a organismos oficiales del gobierno los cuales iban en nombre del mismo desaparecido. Sí, por un día muchos pudieron revivir y tener voz para pedir justicia por ellos mismos. La acción no tuvo ninguna repercusión mediática, no se cayó ningún servidor oficial, por el contrario, después de haber enviado 1.428 mails el servidor que fue bloqueado fue el mío y hubo que cambiar la obra de ubicación y así pudo continuar funcionando hasta enviar 10.872 mails. Lo que se generó fue una manifestación de “identidades digitales” que dirigieron sus quejas a la “representación digital” de diferentes oficinas del gobierno. Esto es precisamente lo interesante de utilizar medios tácticos, en el sentido que le dan Critical Art Ensemble, no ejercer una acción sobre una persona física, sino sobre su representación electrónica, y que además esta acción se mantenga en el terreno de lo privado. Cuando a lo público, sólo pertenece el plano semiótico, la acción es más efectiva porque ya no existe el compromiso de la apariencia, la represión policial como demostración de seguridad y fortaleza ante los medios de comunicación, porque sin espectadores no hay teatro. El logro consiste en provocar una implosión. A nadie le gusta hacer público sus problemas financieros ni la vulnerabilidad de sus sistemas de seguridad, como consecuencia, lo que se consigue es que la agencia amenazada termine conteniéndose a sí misma, lo que nunca sería posible en la esfera pública. Las protestas también se reinventan en la era digital.